El extraño mundo de Cristóbal Jodorowsky (2023)

El extraño mundo de Cristóbal Jodorowsky

sábado, 11 de agosto de 2018

por Rodrigo Munizaga
Crónica
El Mercurio

Considerado el heredero natural del saber psicomágico creado por Alejandro Jodorowsky, su hijo Cristóbal inventó una práctica llamada psicoteatro, con la que dice estar ayudando a sanar al mundo. Antes de viajar a Santiago, donde la próxima semana dictará una serie de charlas, habló con "Sábado" sobre el peso de ser hijo del cineasta, responde a quienes califican su trabajo como "charlatanería" y, tras cinco divorcios, explica por qué separarse "es lo mejor que uno puede hacer" en la vida.

En la página web de Cristóbal Jodorowsky (52) se le define como psicochamán, psicomago, poeta, pintor, escritor, cineasta, creador teatral "y, ante todo, un ser humano con un caudaloso camino terapéutico, artístico y espiritual a sus espaldas".

En su cuenta de Twitter, donde tiene 81 mil seguidores, escribe tweets casi a diario. "Recuerda que hacerte excesivamente cargo de los otros puede ser una estrategia inconsciente para no amarte a ti", dice en uno. En otro sentencia: "Cuando uno sabe que no sabe, comienza el verdadero aprendizaje".

El segundo de los cinco hijos del cineasta y escritor, Alejandro Jodorowsky, es considerado el heredero natural de su padre por haber seguido sus pasos en la psicomagia, práctica que masificó el chileno en 2005, conjugando los ritos chamánicos, el teatro y el psicoanálisis, con la intención de sanar los llamados bloqueos emocionales, sexuales o materiales a través de un "acto poético". En simple, la práctica comienza con una lectura de tarot y luego se procede a realizar una acción simbólica, como, por ejemplo, tomar la foto de alguien que te está dañando, ponerla en una sandía y luego destrozarla o vestirse con la ropa del padre y luego enviársela a él, en una caja, con una nota que diga "me libero de ti".

Tras aprender, practicar e impartir durante dos décadas la psicomagia -período en que, incluso, fue asistente de su padre-, Cristóbal Jodorowsky creó una técnica nueva que llamó psicoteatro.

-Es una práctica psicoteatral, donde a través del humor trato temas profundos y a veces angustiantes, permitiendo que pase el gusto amargo a través de la risa -explica él, con una mezcla de acentos chileno-francés-mexicano, al teléfono desde Playa del Carmen, poco antes de realizar una sesión de "psicomagia colectiva" en un teatro y un retiro de tres días, en un resort, llamado "Amor, creatividad y sexualidad".

Para él, que nació en México y ha vivido los últimos cuatro años en ese país, impartir charlas por el mundo de psicomagia y psicoteatro se ha vuelto una especie de misión de vida.

-A todos nos toca hacer terapia para ayudar al mundo a cambiar, entonces, esta es mi forma de colaborar al cambio social, que se hace a través del cambio interior de los individuos. Es mi grano de sal -responde con tono aleccionador, similar al que ocupa en sus presentaciones, en las que habla de sus experiencias personales y entrega consejos, siempre en la línea de "vivir la vida", "enfrentar las dificultades" y "desprenderse del padre interior".

Pero Cristóbal Jodorowsky sabe que estas terapias alternativas generan controversia. Está al tanto de que hay páginas en internet en las que lo califican a él y a su padre de "charlatanes". Un artículo del diario El País de España, de julio de 2016, calificaba de "disparate" la terapia de Jodorowsky y planteaba: "Si el psicoanálisis es peligroso, imagínese la psicomagia. Los problemas hay que solucionarlos en manos de profesionales. Los conejos que salen milagrosamente de una chistera, para los espectáculos de televisión".

Desde Francia, Alejandro Jodorowsky dice al otro lado del teléfono estar acostumbrado a esa clase de comentarios. Radicado en París y a sus 89 años, afirma que ya no le aprobleman:

-He tenido una larga vida de ataques. "El mundo es ancho y asqueroso", me decía un actor mexicano con el que trabajé. Hay que ser paciente, soportar los ataques y seguir insistiendo.

Su hijo Cristóbal, en tanto, cree que las críticas obedecen a una falta de información sobre la técnica que difunden:

-La gente a través de las redes puede expresarse y decir lo que piensa, pero habla desde el desconocimiento. No han entendido de qué va lo que hago. Por ahí hay gente que tiene una crítica que puede ser negativa.

-En concreto, ¿de qué se trata lo que usted hace?

-Cuando me dices "lo que haces", es como si fuera algo monstruoso. Pero lo que yo hago es sanar al mundo. Hago el bien.

"Sanar vidas"

Hace unos cuatro años que Cristóbal Jodorowsky no viene a Chile. El próximo miércoles 15 presentará su psicoteatro "El camino de la autorrealización", en el Teatro Nescafé de las Artes, con entradas que cuestan entre 20 y 25 mil pesos. Al entrar a la charla, a los asistentes se les dará un número y habrá una tómbola para que algunos suban al escenario. El sábado 18 y domingo 19 de agosto, en tanto, realizará un taller llamado "Psicomagia, amor y constelaciones psicochamánicas", en el Hotel Director Vitacura, con jornadas de 10 a 19 horas que cuestan 180 mil pesos. Ahí, un grupo máximo de 30 personas deberá llevar fotos y 100 monedas para trabajar, entre otros tópicos, en desprenderse del dinero: a su juicio, uno de los grandes problemas de Chile es "que está enfermo de materialismo, como toda la sociedad".

-Tengo un amor irracional por esa tierra, pero veo que está enferma por el dinero y eso le impide hacer contacto con lo auténtico. Yo me dedico a otra cosa, a situaciones no materiales, y cuando trabajo con el dinero es una paradoja, porque lo hago para sanarlo.

-Pero usted cobra por estos talleres y presentaciones. Finalmente, se trata de su trabajo y sustento económico.

-Sí, pero mi relación con el dinero no es enfermiza, sino para sanarlo, como te decía.

Detrás de su visita a Santiago está el Centro Madre Tierra, una entidad que imparte talleres de crecimiento personal y terapias alternativas, como define su directora, Mónica Navia.

-Nunca he salido para atrás con un evento. No pretendo hacerme millonaria, solo quiero que suba la calidad de lo que hay acá -dice ella, quien explica que deben costear los pasajes aéreos, el hotel y un porcentaje de las entradas al conferencista, con un mínimo como base.

-Cristóbal es caro, pero lo vale -dice Mónica Navia, quien califica a Alejandro Jodorowsky como "un genio", pero añade que su hijo "está mejor preparado, tiene más sustento". El centro que dirige ha ofrecido anteriormente charlas, que van desde el premio nacional de Ciencias, Humberto Maturana, hasta la psicóloga Pilar Sordo o el ancestrólogo Pedro Engel. Este último, dice:

-Me encanta la psicomagia. A Alejandro lo conozco, pero no a su hijo. Aunque somos de diferentes líneas de trabajo, es fabuloso su aporte, un concepto filosófico con el que se sanan vidas.

El concepto de "sanar vidas" que ocupan los Jodorowsky para hablar de psicomagia y psicoteatro, es uno de los puntos que cuestiona Vanetza Quezada, académica del departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile y doctora en Psicoterapia de la UC y la U. de Chile.

-[Sanar vidas] es un proceso, muchas veces toma tiempo y requiere de un trabajo sistemático del terapeuta y del paciente. Él/la terapeuta no es un/a mago/a. El cambio no es mágico. El solo nombre de psicomagia me hace desconfiar.

En familia

Cristóbal Jodorowsky cuenta que estudió pantomima en la escuela de Marcel Marceau y eso le permitió ser parte de la compañía Teatro del Silencio, del director Mauricio Celedón. Junto al grupo participó en el exitoso montaje Taca taca mon amour y luego en Alice underground. Pero, en términos mediáticos, su faceta actoral más reconocida ha estado en el cine. Bajo las órdenes de su padre protagonizó, en 1989, la cinta de culto La santa sangre y cinco años después coestelarizó Entrega total, junto a Erica Ramos, considerada una de las peores cintas chilenas de los 90.

-La santa sangre es la historia mía y de mi familia, entonces, fue una tortura y al mismo tiempo un éxtasis, porque fue muy personal -recuerda, antes de advertir inmediatamente-: Voy a seguir contigo, pero no demasiado más sobre mi padre, ¿ok? Porque mi padre no es el tema central de esta conversación.

-Su padre siempre aparece cuando habla. También las comparaciones con él. ¿Le molesta?

-Con una familia como la mía, es normal que pasen esa clase de cosas. Es como las familias de artistas, cantantes, pintores y gente creativa: siempre habrá comparaciones, forma parte del juego de la gente curiosa. Pero ahora el que está hablando soy yo.

Con pasaportes chileno, mexicano y francés, Jodorowsky tiene tres hijos: Iris (18), Dante (24) y Damián (25), con los que hizo actos de psicomagia cuando eran niños. Cuando se peleaban entre hermanos, cuenta, ponía un cojín con la foto de uno y le decía al otro hijo "pégale al cojín, tienes derecho a expresarte". O los bañaba con siete litros de miel y luego los pintaba color oro, "porque el mejor regalo que pueden tener son ellos mismos". Pero el acto que más le entusiasma recordar es uno que le hizo a su hija. Como ella nació "de los pies y no de la cabeza", cuando cumplió 3 años hizo un acto de nacimiento, con una sábana blanca, un listón color carne sujetado por su madre y la dieron vuelta para que esta vez "naciera" de cabeza.

-De alguna manera metafórica, le dimos una nueva información y algo cambió en ella -plantea el artista, quien dice haberse casado cinco veces, dos de ellas con chilenas. Sobre el matrimonio, tiene una teoría:

-Creo que (separarse) es lo mejor que uno puede hacer. Eso de que te tienes que casar y jurar amor hasta el fin de los días es una enfermedad, la forma que utiliza la sociedad para que las personas no sepan amar. Prometer amor eterno es veneno.

Arte terapéutico

El interés de Cristóbal Jodorowsky por la psicomagia lo impulsó a escribir, en 2007, El collar del Tigre, un libro que se puede descargar gratuitamente en su página web y en el que dice haber experimentado la técnica inventada por su padre "hasta sus últimas consecuencias". También habla de la historia de su familia y las desatenciones de sus padres cuando niño, que lo hicieron "sensible, atormentado, víctima de depresiones y de neurosis de fracaso". Cuenta que en su casa tenía un singular apodo: Doctor Jekyll y Mister Hyde.

La última página del libro tiene una advertencia:

"El objetivo de este libro es educar. No está redactado para impartir terapia médica o psicológica. Cuando exista sospecha de alguna enfermedad física o emocional, consulte previamente a un profesional calificado".

Alejandro Jodorowsky dice al teléfono que cuando creó la psicomagia, le preocupó que hubiera gente con poca instrucción para que hablara y pusiera en práctica la técnica:

-Mucha gente anda buscando dinero o fama, entonces agarran la psicomagia y sin conocerla, porque asisten a un curso de un día, dicen ser psicomagos. Así, se ponen a practicar cosas y hacen mucho daño después. No cualquiera la puede hacer.

En Chile, hay pocas personas que se autodenominen psicomagos. Una de ellas es Gabriela Rodríguez, quien conoció a Alejandro Jodorowsky en 1990 y al que define como su maestro, luego de trabajar junto a él durante casi dos décadas.

-Fui testigo de la mirada desvalorizada de gente que decía "este loco qué está haciendo". La palabra te cura, pero resuelves con un acto metafórico -dice ella, quien el próximo fin de semana también dará un taller y que además atiende consultas de personas diariamente, dándoles tareas "que son libres de realizar", dice.

Alejandro Jodorowsky señala que la psicomagia se ha prestado para confusiones. Asegura que "no es una ciencia, sino una forma de arte aplicado que posee virtudes terapéuticas". Su hijo agrega que, junto al psicoteatro, no hay que confrontarlos con la psicología o la psiquiatría, sino convertirlos en un complemento.

-Lo que sucede es que el proceso psicológico es, a menudo, una terapia verbal, y la psicomagia son actos. Hay códigos que no se pueden descifrar con la palabra y se debe entrar mediante actos que liberen al cerebro primario, que ha sido reprimido en ocho mil años de patriarcado. La psicomagia es gasolina superpoderosa que te permite dar un salto cuántico -afirma Cristóbal, quien asegura llevar años "en terapia con un alumno directo de Jung".

Pero la doctora en Psicoterapia de la U. de Chile y la Universidad Católica, Vanetza Quezada, indica que hay evidencia de que algunas técnicas sugestivas, en la línea de estas terapias, pueden aumentar el riesgo de aparición de "falsas memorias" cuando se abordan casos, por ejemplo, de abuso sexual. Sobre las terapias alternativas, plantea:

-La mayor parte de las llamadas terapias alternativas no cuentan con soporte empírico; es decir, no han sido sometidas a escrutinio científico riguroso más allá de reportes anecdóticos de casos exitosos. Suponen un riesgo importante que se debería evitar y priva a los consultantes de valioso tiempo, dinero y energía que podrían ser utilizados en tratamientos que han demostrado ser eficaces para diversos problemas de salud mental.

Despojarse

Asegura de que es cierto. Cristóbal Jodorowsky dice que aprendió a leer el tarot a los 3 años, junto con leer y escribir. Hoy no sale de casa sin sus cartas, dice, vaya donde vaya. "De chiquito ya era creativo", se autodefine, enumerando algunas cosas que hizo durante su infancia: bailé, hice teatro, pintura y música. Su padre recuerda que cuando su hijo tenía 13 años, el director de la escuela en París lo llamó para decirle que hacía dos meses que no iba al colegio. Cuenta que habló con Cristóbal y juntos decidieron que lo mejor era matricularlo en una escuela de circo.

-No lo consideré un pecado, porque un hijo es como una planta, hay que regar la planta, pero no decirle qué flor hacer. Cristóbal está en el arte desde niño; al lado de su cuna puse un póster con todas las cartas del tarot, y en mis cursos, como el de masaje iniciático, él era mi ayudante. Vio toda mi creación. Fui su primera escuela, su primera universidad y luego enriqueció su mundo -dice el cineasta, quien ahora está filmando una película llamada "Psicomagia, un arte para sanar". De paso, alaba el trabajo que está haciendo su hijo:

-Él tiene talento. No está jugando al gurú ni a esas tonteras, no está intentando ser el segundo Sigmund Freud o Carl Jung, está haciéndolo como un artista.

Como parte de lo que llama su crecimiento personal, y para intentar desligarse de la figura paterna, Jodorowsky hijo afirma que volvió a nacer cuando hace algunos años dejó de llamarse Axel y comenzó a ocupar su segundo nombre, Cristóbal.

-Me caí allá en Chile desde 12 metros de altura y tuve una muerte real. Me vi saliendo de mi cuerpo y cuando volví a la vida, me dije que tenía que cambiar, porque el que era, ya no lo soy -relata. Tras ello, se fue a París, reunió a toda su familia y realizó un entierro con la ropa de Axel. En la ceremonia, prosigue su historia, se acostó como en una tumba, lo taparon con tierra, menos la cara, "y nací de nuevo".

-Mi primer nombre era muy parecido al de mi padre -explica sobre el cambio-. No lo hice por imagen pública, sino porque era fundamental individualizarme de mi padre, que es muy difícil, porque es muy fuerte como padre. Entonces, cambié de nombre e inmediatamente me puse a pintar. Me hice pintor.

Alejandro Jodorowsky dice que el cambio de nombre ocurrió tal como él lo planificó cuando nació su hijo:

-Le puse dos nombres: Axel, porque venía de mí y quería estar seguro de que era mi hijo, y Cristóbal, para que después descubriera un nuevo mundo. Cuando llegó el momento de pasar de Axel a Cristóbal, tranquilamente lo hizo. Esa puerta estaba abierta desde que nació.

Cristóbal dice que dejar atrás a Axel fue parte de su "liberación". Pero aún falta. Desde hace seis años está en preproducción de una película que se llamará "El arca azul", con cuatro actos de psicomagia y él, aparte de dirigir, protagonizará uno de ellos:

-Voy a actuar a Cristóbal Jodorowsky, que mata a Alejandro Jodorowsky, quien también va a actuar. Lo mata, lo resucita y luego sanamos la relación. Es un concepto que se refiere a despojarse del padre que está dentro de ti y que puede ser negativo para crecer. Es conservar lo mejor de él y dejar atrás lo que no sirve.

Tras un silencio, aclara:

-Pero yo quiero a mi padre.

Alejandro Jodorowsky, eso sí, dice no estar al tanto de ese proyecto. Menos de que vaya a actuar en él ni de eso de "matar al padre".

-Primera noticia que tengo -dice al otro lado del teléfono. Luego, afirma seriamente:

-Además, soy muy difícil de matar.

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Author: Ouida Strosin DO

Last Updated: 02/25/2023

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